
Después de casi un año de la muerte de Michael Jackson, tuvieron la poca vergüenza de enterrar los restos mortales del rey del pop, o más bien, lo que quedaba de él. Eso después de estar más que muerto, cansado de ser homenajeado, de que se vendieran politonos por la televisión o, incluso, películas rápidas de rodajes intensos. Tras su entierro, la venta del merchandising ha bajado, lo que ha provocado una crisis emocional a los familiares del artista.
Después de que el cuerpo del ex-rey del pop comenzase a mostrar señales graves de putrefacción y sus ocho mil cirugías plásticas comenzasen a desaparecer se animaron a enterrarlo finalmente. El olor que desprendía el cuerpo se asemejaba al producido tras 1 mes sin ducharse.
El entierro elitista fue exclusivo para amigos y familiares del cantante, que encima comenzó con retraso, como todos los conciertos que el daba y como si su funeral fuera uno de ellos. Los fans fueron reducidos por los cuerpos de seguridad que acudieron armados hasta los dientes. Uno de los fans número 1 del artista murió acribillado por la policía después de recibir accidentalmente 370 balazos en el pecho con una AK-47 al intentar pisar el cesped del cementerio. Los paparazzi asustados por lo sucedido, y temiendo por sus valiosas vidas para la sociedad moderna, huyeron a casa de sus padres.
Concluido el evento, uno de los más importantes de la historia después de la resurrección de Jesucristo, hubo un homenaje más, concretamente el 286º homenaje a Michael Jackson. En esta ocasión se pusieron bien finos en un Telepizza que había en frente del cementerio. Entre los famosos que acudieron destacan Elizabeth Taylor, el niño de sólo en casa, Amy Winehouse y Freddie Mercury vestido de paisano.
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