
Los Sokunshinbutsu eran una especie de monjes religiosos practicantes del budismo que fueron convertidos en momias a semejanza que sus parientes lejanos los egipcios. En Japón existe una gran reverencia a todos estas momias japonesas por sus labores en vida. Ellos son muy conocidos en la zona norte de Japón en la provincia de Yamagato. Se piensa que el ritual de momificación fue inspirado desde China.
Es un proceso muy completo que se inicia cuando los monjes continúan vivos. Ellos deben realizar una dieta de nueces y castañas para perder toda la grasa corporal posible. Todo ello durante 1000 días en vida. A continuación, ellos comienzan a cambiar su dieta por raíces de pino y comer un té venenos elaborado de un árbol llamado urushi. El té provoca vómitos y pérdida de fluidos corporales, esta nueva transición dura otros 1000 días.
En la última etapa, el monje decide introducirse en una pequeña tumba de piedra, con espacio suficiente para mantenerse en posición fija. La tumba tiene una salida de aire para que pueda respirar en vida. El monje toca una señal cada día para que todos puedan saber que sigue vivo. Cuando deja de sonar ese pitido las personas comienzan a asumir que el monje ha muerto.
Con este proceso de momificación, los monjes pensaban que podían ascender al status de Buda y erán honorados después de su muerte. La práctica fue prohibida desde el siglo XVIII después de que centenares de monjes hubieran soportado las mismas auto-vejaciones. Se conocen hasta la fecha 24 momias Sokunshinbutsu en Japón.








