Rescatando noticias
Polonia, un país de la Europa del Este cuyos ciudadanos son más aficionados al orujo y al vodka que al patinaje sobre hielo, lleva la friolera de 45 años practicando una curiosa costumbre: recoger los borrachos de las calles y alojarlos en hotelitos preparados para este tipo de clientela. Nada menos que un millón doscientas mil personas han pasado ya por estos establecimientos solamente en la capital, Varsovia, lo que nos da una media de más de 26.000 borrachines al año (y eso sin contar con los que se cogen la trompa en casa, los que son capaces de llegar hasta ella por sus propios medios, los que se caen por alguna alcantarilla antes de llegar, los que se teletransportan a otro lugar sin saber cómo y amanecen en Cuenca a la mañana siguiente, los que son abducidos por una nave espacial, etcétera, etcétera).
El caso es que un país donde hace un frío que pela durante gran parte del año, es realmente peligroso quedarse durmiendo la mona en la calle, ya que las bajas temperaturas, unidas al efecto del alcohol, tienen efectos mortales en los borrachines, que acaban pereciendo por hipotermia o atropellados por el camión de la basura los que no son tan afortunados.
Para evitar esto, unas patrullas recorren las calles con la misión de recoger a todo aquel beodo que no se sujete en pie. Una vez en el vehículo, son conducidos a estos hoteles especiales donde son sometidos a un tratamiento para despejarles un poco y que puedan dormir en paz. Por supuesto, si su estado lo requiere son inmediatamente conducidos al hospital más cercano para que les pongan una buena dosis de Vitamina B12.
Estos hoteles no son ni mucho menos baratos (unos 230 zloty por noche, 63 euros), y menos en un país donde el sueldo medio son 450 dólares, pero todo es preferible a acabar tus días entre las ruedas de un trailer repleto de cáscaras de plátano y salchichas mordisqueadas.
Por supuesto, hay distintas categorías de hoteles, a imagen y semejanza de los hoteles “normales”, y los métodos que aplican para eliminar las borracheras son directamente proporcionales a la categoría del hotel y, por consiguiente, a su precio. Por ejemplo, en Varsovia podemos encontrar entre otros:
-Hotel Kolska. Categoría: 4 Botellas
Precio: 450 zloty
Método de espabilamiento: Una amable enfermera saca al jardín al cliente para que le de el aire, mientras da suaves golpecitos en su cara para despejarlo. Después se le administra un cafetito con sal y a la mañana siguiente un tratamiento completo contra la resaca, acompañado de un suave desayuno y música suave. Incluye bolsa tipo avión para vomitar. Dispone de enfermeros de más de dos metros para evitar que pacientes escandalosos impidan dormir la mona a gusto al resto del hotel y una ambulancia permanente en el garaje para traslados urgentes al hospital.
Hotel Svasky. Categoría: 1 Botella
Precio: 145 zloty
Método de espabilamiento: Nada más poner los pies en recepción un manguerazo de agua helada sorprende al hasta ahora feliz cliente. Más tarde un enfermero introduce la cabeza del cliente repetidas veces en una fuente cercana, le mete la manaza en la boca hasta hacerle vomitar todo el alcohol y lo tira en un camastro hasta el día siguiente a las 7 de la mañana, que entra un camión de bomberos en la habitación dispuesto a hacer la limpieza de nuevo a manguerazos.
En fin, que hasta para emborracharse hay que tener dinero…








