
Cuando uno se pasa de tomar más copas de las recomendadas por los padres, ve cosas realmente fascinantes por la calle. He de reconocer que más de una ocasión, en un estado profundo de embriaguez de escapada universitaria, he confundido cosas sin vida con personas reales.
A veces hay cosas que si las miras detenidamente parece que tienen forma humana. Aqui mostramos una secuencia de imágenes de lugares “con rostro”, una galería de objetos inanimados que se convierten en personas.








