mar242009
Ana A. se preocupaba por si sus amigos en un ataque de ira le hubieran baneado o borrado del MSN. Desesperada acudió a las páginas clandestinas, esas que te piden tu nombre de usuario, clave, número de tarjeta de crédito, contraseña secreta de la tarjeta y un largo etcétera, y que uno ante lo desconocido y siendo confiado coloca todos esos datos pensando en que serán bien utilizados.
Un compañero viendo su trágica situación y viendo que poco se puede hacer le responde con un vago “hola” como una forma de apoyo psicológico y abriendo una brecha para la amistad.









