Que mejor cuento podiamos usar un par de guarros sin mucho dinero que organizarnos un casting de esos mas guarros y traer a un par de zorras para que nos bailaran gratis por un rato y filmarlas como futuras estrellas del porno. Con un caño de aluminio pegado al piso ya estabamos cachondos y dispuestos a todo para terminar la noche haciendo porno









