Nueva entrega sobre de épocas oscuras. En esta ocasión dos de la época de la guerra civil española y que tratan sobre dos cánceres de la sociedad: los vagos y los borrachos.

Empezamos por los borrachos; esto viene de muy, muy lejos. Ni más ni menos que desde Noe y su feliz idea de fermentar zumo de uva. Que bien estaba estudiando unas oposiciones o faciendo barcas que en teoría era lo suyo.

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El tema es que empezó a depurar lo de la uva y empezó a garrar unas papas trifásicas. Dios le había ido haciendo perdidas al móvil recordándole lo del flete de barcas por lo de la inminente crecida, pero Noe estaba tol día en el Bar Coyote moviéndolo.

Al final pasó lo que pasó. Salvose Noe, la muyer y los enchufaos. Ya lo dice claramente el cartel, el borracho es un parásito; o bien porque te abraza y te dice lo que te quiere, o porque te pide dinero, o porque tienes una cervecería y nun te deja cerrar porque pídete otra.

El otro tema del día son los vagos sempiternos.

Sisi, alguno conocerás; generalmente el vago de libro no existe, viene adulterao con caracter jeta. Te piden suelto para café o tabaco por no cambiar un billete grande, te piden apuntes que no tomaron en clase por estar en la cafetería y luego cuando les pides tu algo te dicen cuentan milongas varias…

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Otra vez el cartel da en el clavo; el vago es un faccioso. Faccioso, facineroso, correveydile, aguantafarolas, testaferro o directamente un cabronazo.

Que una cosa es tener el día bobu y que andes escaqueando tol día y otra cosa es estar desa guisa tol añu como filosofía de vida. Que luego la gente va al ayuntamiento y se queja de lo que ve entre el funcionariado; que tien cojones porque quéjanse deso y no de las tertulias que se preparan en la empresa dellos en la máquina del café, que los lunes de 9 a 10 ye el cafetín pa hablar del Sporting ellos y del paquete del nuevu de finanzas ellas.

Visto en: http://demealgo.blogspot.com